Recibimos una tortuga de la especie carey muy débil

Recibimos una tortuga marina de la especie carey muy débil, que fue encontrada entre las raíces de unos árboles secos por un residente de la zona mientras navegaba por un cañón de la Bahía de Jiquilisco, Usulután.

El quelonio fue trasladado a una playa cercana, se dio aviso a la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil y coordinamos su traslado a la clínica veterinaria del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

Según las primeras observaciones de nuestro equipo veterinario, la tortuga no muestra muchos movimientos más que el básico para respirar, que es levantar la cabeza un poco. Se le hicieron exámenes de sangre y se le tomó una radiografía, con la que se ha descartado la presencia de anzuelos en el sistema digestivo.

La alimentamos de manera asistida por sonda y le colocamos suero para hidratarla, además de verificar si no sufre de una posible obstrucción del intestino, un problema común en estos casos.

La colocamos en agua dulce, primero, para eliminar parásitos externos y luego en agua salada, propia de su hábitat, donde permanecerá en constante observación. Su pronóstico es reservado.

El quelonio está en cuarentena, ya que debemos continuar evaluando su condición. Otras probabilidades son que tenga problemas de flotación por una infección intestinal que genera la acumulación de gases, una infección respiratoria o alguna lesión que esté haciendo que el aire escape de los pulmones.

Esta tortuga marina de la especie carey, que es una especie en peligro de extinción, es adulta y mide 92 centímetros de largo, de cabeza a cola, y 71 de ancho.