MARN se prepara para evitar incendios forestales en áreas naturales protegidas

Las áreas naturales protegidas del país han iniciado este 2020 sin incendios forestales; sin embargo, las autoridades nacionales y municipales, así como los actores locales, están en constante monitoreo para prevenir y reducir la ocurrencia de estos.

La importancia de la prevención radica en evitar o minimizar la incidencia de incendios forestales, así como evitar que pequeños conatos se conviertan en incendios de grandes magnitudes, que ocasionen pérdidas importantes en la cobertura boscosa y biodiversidad de las áreas naturales protegidas y zona de amortiguamiento, con el propósito de conservar los importantes servicios ambientales que brindan a la sociedad.

En El Salvador, el 99 % de los incendios son provocados por los seres humanos, por descuido, negligencia o intencionales. El rubro agrícola tiene un rol importante, porque próximo a la entrada de la época de siembra, los agricultores realizan por tradición cultural quema de rastrojos, una práctica que se debe evitar. La cosecha de zafra también puede generar incendios si se realiza en periodo de fuerte vientos y sin tomar las medidas de prevención necesarias.

Otras actividades que pueden ocasionar incendios son la quema de basura, la extracción de colmenas y fauna silvestre, así como cualquier actividad que tenga que ver con el manejo del fuego de forma irresponsable, sobre todo cuando hay fuertes vientos como los que hemos tenido estos días.

Durante el periodo de enero a mayo del año 2019, se registraron 64 incendios forestales solo en áreas naturales protegidas y zonas de amortiguamiento, de acuerdo con Norma Cerón, técnica del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

Estos sinestros causan graves daños en el suelo, el cual pierde capacidad de infiltración hídrica; se deja de capturar CO2, además de la pérdida de cobertura vegetal (árboles y arbustos) que disminuyen la producción de oxígeno; se registra una enorme pérdida de fauna silvestre, desde la parte más pequeña que no se ve a simple vista, como insectos, hongos, lombrices, microorganismos que viven en el suelo y que cumplen una función sumamente importante en el proceso de descomposición de la materia orgánica y formación de suelo.

El Salvador dispone de una cobertura forestal de 37.90 %, constituido por bosque latifoliado, café bajo sombra, bosque de coníferas y manglares, según el Inventario Nacional de Bosque, los cuales están en riesgo con la ocurrencia de incendios forestales.

“Estos bosques son hogares de insectos, aves, mamíferos, reptiles y peces. Muchas de estas especies están en las categorías de amenazadas o en peligro de extensión, siendo vital la conservación de su casa en donde comen, se reproducen y se desarrollan. Tenemos recursos naturales reducidos, por ello debemos protegerlos”, enfatiza Cerón.

El MARN se prepara fortaleciendo las capacidades del equipo técnico y guardarrecursos en la prevención y respuesta ágil y oportuna ante la ocurrencia de estos eventos y pone en marcha el protocolo de monitoreo y atención de incendios forestales. Se dota de equipo especializado a las áreas naturales protegidas más vulnerables a la ocurrencia de incendios forestales y se establecen brechas cortafuego en puntos críticos.

También se fortalecen las capacidades locales y organizativas en la prevención y combate de incendios en áreas naturales protegidas, en los que participan liderazgos comunales, Red de Observadores Locales, Comités Asesores Locales, Comités de Reserva de Biosfera, Comités Ramsar, cooperativas, juntas de agua, entre otros actores.

Además de llevar a cabo procesos de sensibilización ambiental con énfasis en la prevención de incendios y con los centros educativos, se trabaja de forma coordinada y articulada con las municipalidades y las mesas de manejo del fuego a nivel nacional en las que participan las instituciones que conforman la Comisión Nacional de Incendios Forestales (CNIF): los ministerios de Medio Ambiente, Agricultura y Ganadería, Defensa Nacional, Justicia y Seguridad Pública, Gobernación (a través del Cuerpo de Bomberos de El Salvador y la Dirección General de Protección Civil), Fiscalía General de la República, Policía Nacional Civil y el Instituto Salvadoreño de Turismo, que tienen por mandato velar por la gestión y protección de los ecosistemas forestales.