Zafra Verde

El Salvador tiene una historia larga de ocupación e intervención humana y su territorio lo conforman complejos mosaicos que pueden incluir parches boscosos, fincas cafetaleras, matorrales, pastizales, cultivos de maíz y frijol, cañaverales, entre otros. A pesar de la gran diversidad de ecosistemas que tiene el país, las tierras utilizadas por la actividad agropecuaria o agro-ecosistemas se han expandido hasta ocupar el mayor porcentaje de la superficie del territorio.

Los agro-ecosistemas están fuertemente conectados con los otros ecosistemas, por lo que las prácticas agropecuarias influyen mucho en el estado de todos los ecosistemas en El Salvador.

Esas prácticas, por lo general, han sido bastante degradantes. El resultado ha sido deforestación y degradación de las cuencas al punto que es muy poca el agua que se infiltra y la capacidad de retener el suelo es tan limitada que aun lluvias “normales” agudizan la formación de cárcavas y pueden provocar deslizamientos masivos de tierra; la carga de sedimentos en los ríos dificulta su uso para agua potable y termina azolvando los sistemas de riesgo, drenajes, presas hidroeléctricas, canales de acceso a los puertos, los canales naturales de los manglares, sin mencionar los impactos de las inundaciones y daños a la infraestructura social.

La dinámica reciente de deforestación y la expansión de algunos cultivos como la caña de azúcar ha sido motivo de especial preocupación tanto de la sociedad salvadoreña, como del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN).

En el diagnóstico para la elaboración de la Política Nacional del Medio Ambiente 2012, se pone de relieve la gran preocupación de la población, especialmente en el Bajo Lempa (Jiquilisco), por las prácticas agrícolas relacionadas con la caña de azúcar, como la quema de caña de azúcar y el uso de madurantes y agroquímicos. Estas son perjudiciales para la salud, además de dañar otros cultivos y los recursos naturales como el agua, la vegetación y especies animales.

El abordaje de la problemática de la quema de caña incluye encontrar alternativas económicas y tecnológicas que faciliten el tránsito hacia una zafra verde más extendida y vinculada a los procesos productivos de forma permanente.

La zafra es el periodo que dura la cosecha e industrialización de la caña de azúcar. Inicia en noviembre y finaliza en abril de cada año. La zafra verde se refiere a la cosecha de la caña de azúcar, sin quema previa del cañaveral. Su implementación conduce a un sistema de manejo del cañal más sustentable con el ambiente y las poblaciones vecinas a los campos productivos.

La corta en verde se puede hacer tanto de forma manual, como mecanizada, pero su modalidad está sujeta a diversos aspectos, como la disponibilidad de maquinaria y de la mano de obra, la topografía del terreno y la cantidad de personas que se dedica a esta labor, entre otros.

Los efectos nocivos que produce la quema de la caña sobre los ecosistemas, los medios de vida y la población cercana, llevaron a que el MARN y el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) unieran esfuerzos para reducir esta práctica. De esta manera, en julio de 2011 se inició un proceso de diálogo entre ambos Ministerios con el Consejo Salvadoreño de la Agroindustria Azucarera (CONSAA) y la Asociación Azucarera Salvadoreña. Entre ellos acordaron que para la zafra 2011-2012 se cortaran en crudo 2,500 manzanas en todo el país.

Las áreas cosechadas en verde fueron un total de 355 unidades productivas, ubicadas en 12 departamentos del país y en 59 municipios. Del total de área cosechada entre manual y mecanizada, el mayor porcentaje se ubicó en el departamento de Usulután (29.0%). Esto permitió a su vez identificar una serie de variables que inciden en la producción del cultivo, estas son: tecnológicas, sociales, económicas, culturales, sobre las que debe trabajarse para avanzar hacia prácticas más sostenibles.

Uno de los temas sensibles identificados es el del rastrojo que queda en el área una vez hecha la corta, ya que la cantidad es significativa y al no tener una alternativa de uso en el corto plazo, se convierte en muchos sitios, en fuente de combustible para quemas indiscriminadas.

Para la actual zafra, 2012-2013, la cantidad comprometida por los seis ingenios (Compañía Azucarera Salvadoreña, Ingenio El Ángel, Ingenio Chaparrastique, Ingenio La Cabaña, Ingenio Central Azucarero Jiboa, Ingenio La Magdalena) es de 7,500 manzanas, la mayoría ubicada en la franja costera del país, en sitios que presentan una fuerte sensibilidad ambiental y social. Es decir, donde se encuentran ecosistemas frágiles como humedales, arrecifes, manglares o áreas naturales protegidas y, asentamientos y poblaciones colindantes o cercanas.

Las áreas que se cortan en verde, son monitoreadas por el MARN en coordinación con los ingenios. Para ello, se hace un levantamiento de información básica con el propietario del cañal o el técnico del ingenio, con caporales y rozadores, se toman fotografías y coordenadas geográficas para su posterior ubicación. Asimismo, como parte del diálogo, se sostienen reuniones periódicas con el sector azucarero, a fin de definir los siguientes pasos a realizar para ampliar la zafra verde.