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La publicación del estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bristol, del Reino Unido, en la que se destaca que se localizó magma a 6 kilómetros de profundidad de la caldera de Ilopango y que esto podría poner en peligro a la capital, ha despertado una serie de inquietudes al respecto.
Por tal razón, la ministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Lina Pohl junto al vulcanólogo Eduardo Gutierrez -quien participó en la investigación en marzo de 2015-, brindaron los detalles de los resultados, en compañía de Roberto Escobar Humberstone, Presidente de Asociación Amigos del Lago de Ilopango y Alejandro Villacorta, Gerente de Fundación Coatepeque.
Para el vulcanólogo Gutierrez, los resultados del estudio de la Universidad de Bristol brindan resultados inéditos y muy interesantes sobre la arquitectura subterránea de la caldera de Ilopango.
Gracias a la investigación se tiene certeza que aproximadamente a 6 kilómetros de profundidad se encuentra una parte del cuerpo magmático, situación que es normal en todos los volcanes.
Este estudio indicó que hay magma que pone en riesgo a la capital, pero es importante mencionar que todas las estructuras volcánicas activas representan un riesgo para la población aledaña a estas.
Sin embargo, la investigación de Bristol indica que pese a que hay evidencia que existe magma a profundidades someras, la caldera de Ilopango se encuentra en un estado de normalidad, es decir, dentro de su línea base de comportamiento.
Gutierrez explicó que la investigación que se desarrolló en marzo en un período de 10 días, se realizaron 106 mediciones de gravedad y posicionamiento de precisión a lo largo y ancho de la caldera de Ilopango, para colectar los datos que fueron posteriormente analizados y publicados por Bristol.

DSC_0123Este volcán tipo “caldera”, ciertamente posee un potencial explosivo, pudiendo tener la capacidad de generar columnas eruptivas de más de 25 kilómetros de altura.
“Afortunadamente, este tipo de mega erupciones tienen un tiempo de recurrencia bastante largo que puede abarcar miles de años, y la última de Ilopango data de hace 1,500 años aproximadamente y es considerado un tiempo corto para una futura erupción de esas características”, añadió.
La ministra Lina Pohl explicó que no se tiene una fecha exacta, pero una explosión como la registrada hace 1,500 años, tardaría miles de años en repetirse.
Sin embargo, erupciones de menor magnitud pueden ocurrir en un periodo más corto, como por ejemplo cuando emergieron las Islas Quemadas, en el interior del lago, entre diciembre de 1879 y enero de 1880. En esa ocasión esa erupción fue precedida por muchos temblores sentidos por la población cercana al lago.

El Salvador es una tierra de volcanes.

DSC_0086Vivimos encima e incluso dentro de ellos y esto pone de manifiesto un riesgo. Es por ello que principal trabajo en el área de vulcanología del MARN es tratar de conocer más cómo funciona cada volcán en particular, a través de la red de monitoreo y, especialmente, cuando investigadores internacionales vienen al país y proporcionan ayuda con equipo de última tecnología y la interpretación de los resultados que se van teniendo.
La investigación fue realizada en marzo de 2015 en la caldera de Ilopango por doctores Joachin Gottsmann y Katharine Cashman, de la Universidad de Bristol. La publicación “Magma storage in a strike-slip caldera”, (“Almacenamiento de magma en una caldera con desplazamiento horizontal”), es un artículo incluido en la revista “Nature Communications”, en su edición del 22 de julio de 2016, la cual relata los resultados de la vista del año pasado.
Actualmente seis son los volcanes considerados con mayor actividad dentro del territorio nacional: Santa Ana, Izalco, San Salvador, Ilopango, San Vicente y San Miguel.
En la actualidad, expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), realizan estudios en la caldera volcánica de Ilopango para comprender mejor la evolución y amenaza que representa la caldera.

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