Un mono cara blanca rescatado de un restaurante en San Luis Talpa donde permanecía en cautiverio, fue trasladado a un centro de resguardo permanente, donde recibirá los cuidados necesarios y podrá convivir con otros monos de su misma especie.

Un mono cara blanca rescatado de un restaurante en San Luis Talpa donde permanecía en cautiverio, fue trasladado a un centro de resguardo permanente, donde recibirá los cuidados necesarios y podrá convivir con otros monos de su misma especie.

Una denuncia ciudadana, a través de redes sociales y del número 919 del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), alertó a las autoridades y fue la Policía Nacional Civil quien realizó el decomiso del primate, que permanecía en una jaula en malas condiciones de salud y con estrés.

El Zoológico Nacional acogió y atendió a este mono mientras se estabilizaba para ser trasladado al MARN y posteriormente a un centro de resguardo ubicado en el occidente del país.

Durante la revisión médica, el animal presentó bajo peso y problemas de salud, tanto en la piel como en su pelaje, lo cual es ocasionado por mala alimentación y presencia de ácaros. En cuanto a su conducta, el mono presentó problemas por el encierro y por la falta de condiciones adecuadas en el recinto donde permanecía.

El mono cara blanca (Cebus capucinus) es una especie exótica, que nunca ha existido naturalmente El Salvador, por lo que este ejemplar no pudo ser liberado en un Área Natural Protegida del país.

A menudo, muchas personas adquieren animales de la vida silvestre para tenerlos en cautiverio como simple compañía, moda, amuletos de buena suerte o sinónimos de poder. Las autoridades del MARN hacen un llamado a la población para abstenerse de vender, comprar y tener de forma ilegal fauna silvestre. Además, recomiendan no sacar de su hábitat a los animales porque es ahí donde nacen, se desarrollan normalmente y se reproducen, al hacerlo  los ponen en peligro de extinción.

Nueve de cada 10 animales traficados ilegalmente mueren en el camino. Al evitar la comercialización de animales silvestres  se protege a  la fauna, flora y ecosistemas.