Programa Nacional REDD+ El Salvador


Como resultado de la adopción de políticas que promovían el aumento de las exportaciones agrícolas, y una agricultura altamente dependiente de uso de agroquímicos y de otras prácticas no sostenibles, El Salvador ha sufrido un proceso de degradación ambiental, caracterizado por una alta erosión y pérdida de suelo fértil, contaminación de los ecosistemas acuáticos, pérdida de biodiversidad y zonas boscosas, y grandes alteraciones del paisaje. En la actualidad el país apenas cuenta con apenas un 27% de cobertura arbórea, que incluye un 14% de vegetación boscosa y arbustiva, 2.4% de manglares y bosques ribereños y cerca de un 10% de cafetales bajo sombra. Además, se observa una falta de cobertura arbórea en un 64% de las principales zonas de recarga hídrica, en un 42% del total de las áreas propensas a deslizamientos y en un 67% de los márgenes de los principales ríos.

Tomando en cuenta el escenario de alta vulnerabilidad y la severa degradación ambiental que experimenta el país, una de las principales iniciativas a promover en el marco de PREP es el Programa Nacional REDD+, con un enfoque de Mitigación basada en la Adaptación, con el cual se pretende impulsar actividades que contribuyan simultáneamente a la mitigación y adaptación, enfocándose prioritariamente a una reducción de los impactos adversos del cambio climático y una restauración del paisaje rural a gran escala. El Programa impulsará prácticas de cultivo basadas en la agroforestería, que además de incrementar reservas de carbono importantes, restauren los servicios ecosistémicos, disminuyan la escorrentía y eviten la pérdida de nutrientes, y generen una mayor resiliencia ante eventos climáticos extremos, que redunde en mejoras de la producción. Estas medidas se acompañarán de actividades de conservación y/o rehabilitación de ecosistemas forestales, como los bosques de galería, bosques secundarios, cafetales y otros ecosistemas forestales dedicados a la protección de áreas críticas.

El Salvador es el primer país del mundo que tiene este enfoque de mitigación basado en la adaptación a REDD +, el cual incluye un sistema robusto e integral de monitoreo, reporte y verificación (MRV) para los resultados de adaptación y mitigación, y para apoyar la movilización del financiamiento basado en los resultados.

Este enfoque novedoso además permitirá que podamos atender varios compromisos internacionales como aquellos relacionados con el Plan Estratégico de Biodiversidad 2011-2020 y las Metas de AICHI de la Convención sobre la Diversidad Biológica, en particular, la promoción de una gestión sostenible de las áreas destinadas para agricultura, acuicultura y silvicultura (Meta 7); la restauración de los ecosistemas claves, particularmente aquellos asociados a la provisión de servicios ecosistémicos importantes como la disponibilidad del recurso hídrico, y los medios de vida (Meta 14); la construcción de resiliencia de los ecosistemas al cambio climático con un incremento de reservas de carbono, a través de la conservación y restauración de al menos 15% de los ecosistemas degradados, contribuyendo a la adaptación y mitigación del cambio climático y la lucha contra la desertificación y sequía (Meta 15).

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8 Julio, 2013