IMG_6083La publicación de los resultados del estudio que desarrolló un equipo de investigadores de la Universidad Bristol despertó una serie de publicaciones respecto a la peligrosidad del magma que fue localizado a 6 kilómetros de profundidad y si esto pondría en peligro a la capital.

Para aclarar algunas dudas de la población, entrevistamos al vulcanólogo del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Eduardo Gutiérrez, quien participó en el estudio realizado en marzo de 2015 por los investigadores de Bristol.

¿Qué indican los resultados del estudio de la Universidad de Bristol?
Son resultados inéditos y muy interesantes de la arquitectura subterránea de la caldera de Ilopango, ahora tenemos más certeza que aproximadamente a 6 kilómetros de profundidad se encuentra una parte del cuerpo magmático, situación que es normal en todos los volcanes.

Este estudio se hizo en marzo de 2015 y durante 10 días se realizaron 106 mediciones de gravedad y posicionamiento de precisión a lo largo y ancho de la caldera de Ilopango, para colectar los datos que fueron posteriormente analizados.

¿En qué situación se encuentra la caldera de Ilopango en la actualidad?
Pese a que hay evidencia que existe magma a profundidades someras, es importante señalar que la caldera de Ilopango se encuentra en un estado de normalidad, es decir, dentro de su línea base de comportamiento.

¿Hay magma que pone en riesgo a la capital?
Efectivamente, pero es importante mencionar que todas las estructuras volcánicas activas representan un riesgo para la población aledaña a estas.

Este volcán tipo “caldera”, ciertamente posee un potencial explosivo, pudiendo tener la capacidad de generar columnas eruptivas de más de 25 kilómetros de altura. Afortunadamente, este tipo de mega erupciones tienen un tiempo de recurrencia bastante largo que puede abarcar miles de años, y la última de Ilopango data de hace 1,500 años aproximadamente y es considerado un tiempo corto para una futura erupción de esas características.

¿Cuándo puede hacer erupción?
No se tiene una fecha exacta, pero una explosión como la registrada hace 1,500 años, tardaría miles de años en repetirse.

Sin embargo, erupciones de menor magnitud pueden ocurrir en un periodo más corto, como por ejemplo cuando emergieron las Islas Quemadas, en el interior del lago, entre diciembre de 1879 y enero de 1880. En esa ocasión esta erupción fue precedida por muchos temblores sentidos por la población cercana al lago.