IMG_5655El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y la agencia alemana para la cooperación internacional GIZ firmaron una carta de entendimiento para coordinar el Programa Regional de Promoción del Potencial Económico de la Biodiversidad de Manera Justa, que busca poner en práctica el Protocolo de Nagoya en Centroamérica (ABS/CCAD-GIZ).

El intercambio de carpetas fue presidido por la titular del MARN, Lina Pohl; y Sebastian Meurer, director de Programa ABS/CCAD-GIZ; y contó con la participación de representantes de GIZ, Embajada de la República Federal Alemana y los puntos focales nacionales para el tema de los ocho países SICA – aprovechando su participación en reunión regional de coordinación en San Salvador.

La carta de entendimiento establece en común acuerdo los términos y condiciones que enmarcan la colaboración entre el MARN y GIZ, para la preparación de condiciones para la futura implementación nacional del Protocolo de Nagoya.

En el documento se establecen los puntos claves para la operación de cada una de las partes, como brindar asistencia técnica mutua para que se realicen las actividades requeridas según el plan de trabajo, facilitar el intercambio de información y coordinar esfuerzos con instituciones nacionales y organismos internacionales.

El Programa ABS/CCAD-GIZ de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), es ejecutado por la GIZ por encargo del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ) de Alemania.

Este tiene como objetivo poner en marcha las medidas para el reparto justo y equitativo de los beneficios derivados de la utilización sostenible de los recursos genéticos y los conocimientos tradicionales asociados a estos recursos en la región centroamericana, con énfasis en Costa Rica, Guatemala y El Salvador.

Protocolo de Nagoya en proceso de ratificación

El Salvador firmó el Protocolo de Nagoya en febrero de 2012, y está en proceso de ratificación del mismo.

Con el Protocolo de Nagoya se reitera el reconocimiento internacional de la soberanía de los Estados sobre sus recursos naturales, siendo que el acceso a los recursos sólo podrá hacerse con el consentimiento previo de los estados poseedores de los recursos, a través de un acuerdo de las condiciones bajo las cuales se haría el acceso, lo que permite y asegura la participación de los proveedores – dueños de los recursos – en los beneficios derivados de la utilización comercial de nuestros recursos genéticos.

El Protocolo de Nagoya permite establecer un escenario internacional político y legal adecuado para lograr una participación justa y equitativa en los beneficios, monetarios y no monetarios, así como, por medio de la transferencia de tecnologías apropiadas, teniendo en cuenta todos los derechos sobre dichos recursos y tecnologías y por medio de la financiación oportuna.

El Protocolo de Nagoya incluye disposiciones que permitirán asegurar que los estados usuarios de los recursos cumplan con la legislación nacional de los países proveedores. Se contempla, a fin de mejorar la vigilancia, el uso de un Certificado de Legal Cumplimiento como un instrumento útil para posibilitar el monitoreo y la verificación del cumplimiento de las condiciones bajo las cuales se concedió el acceso. Es decir, bajo la legislación del país proveedor de recursos genéticos, y los términos mutuamente acordados en el Acuerdo Fundamentado Previo.