Las directrices ambientales del volcán de San Salvador y de la cordillera del Bálsamo son de estricto cumplimiento según la Ley del Medio Ambiente y ayudarán en la elaboración de planes de desarrollo local. La zonificación de ambas áreas está vigente desde el 10 de junio.

Zonificacion-VSS 

La ministra de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), Lina Pohl, presentó esta mañana la zonificación ambiental del volcán de San Salvador y la cordillera del Bálsamo, con el objetivo de definir directrices y lineamientos de actuación que permitan la protección ambiental, garantizando que las actividades, obras y proyectos no menoscaben la sostenibilidad de los ecosistemas  de ambas zonas.

La zonificación ambiental es un proceso de delimitación de áreas o sectores donde se consideran las características biofísicas y socioeconómicas, con el fin de determinar aptitud natural y funcionalidad del mismo y sus restricciones ambientales.

Los resultados pueden utilizarse en la formulación de planes de ordenamiento y desarrollo territorial y la emisión de permisos o autorizaciones y regulaciones para el establecimiento de industrias, comercios, viviendas y servicios, que impliquen riesgo a la salud, el bienestar humano o al medio ambiente.

Ambos documentos contienen con claridad las áreas sujetas a máxima protección, uso restringido y posibilidad de desarrollos futuros, cuando fuere aplicable.

Objetivos de la zonificación:

  • Facilitar la evaluación ambiental de proyectos obras y actividades.
  • Cumplir con los principios de prevención y precaución en la protección de ecosistemas.
  • Mostrar opciones para la inversión privada ¿qué, cómo, dónde?
  • Reducir los niveles actuales de vulnerabilidad y de pérdidas y daños asociados al cambio climático.
  •  Proteger activos ambientales y economía nacional recarga hídrica, masa boscosa.
  • Brindar opciones para la planificación del desarrollo municipal urbano, rural, turístico, forestal.
  • Contribuir en el desarrollo de ciudades y espacios resilientes.
  • Proteger, rehabilitar y conservar los ecosistemas existentes y mejorar sus funciones ecológicas.

¿Por qué son áreas importantes el volcán de San Salvador y cordillera del Bálsamo?

Valor ambiental por sus recursos (biodiversidad, paisaje, suelo, recarga hídrica)

Riesgo socio-ambiental (amenaza volcánica, Susceptibilidad de deslizamientos, flujo de escombros y lahares, altos niveles de erosión hídrica, pérdida de biodiversidad por la interrupción de ecosistemas naturales)

Presión de desarrollo (cambio de uso de suelo) sustitución de áreas vegetadas y de recarga hídrica por áreas urbanas, turísticas e incluso agrícolas

Volcán de San Salvador

El Volcán de San Salvador es parte de las zonas consideradas como Área Frágil, en razón de su pendiente y por ser la única área de recarga acuífera para el Área Metropolitana de San Salvador y otros municipios del departamento de La Libertad, siendo el agua un recurso estratégico para garantizar la calidad de vida de las futuras generaciones.

  • El territorio delimitado en la cota 1000 metros (Decreto MARN No 5/2015), tiene un área de 62.33 km². Está ubicado a siete kilómetros del centro de la capital de San Salvador y actualmente se encuentra habitado por una población de 16,019 personas.
  • Abarca parte de los municipios de Colón, Quezaltepeque, San Juan Opico y Santa Tecla, en el departamento de La Libertad; y de los municipios de Antiguo Cuscatlán, San Salvador, Mejicanos, Apopa y Nejapa, en el departamento de San Salvador.
  • El volcán de San Salvador es un estrato volcán potencialmente activo, formado por El Picacho, Boquerón, Jabalí y otras estructuras menores en sus flancos y laderas.
  • La estructura más prominente es el cráter conocido como Boquerón, que tiene un diámetro de 1500 metros y una altitud máxima de 1880 msnm. En su interior, a 1340 msnm de profundidad, se encuentra el Boqueroncito un volcán de 35 metros de altura.

Cordillera del Bálsamo

Su territorio se extiende por los municipios de: San Salvador, San Marcos, Santo Tomás y Panchimalco, departamento de San Salvador; Antiguo Cuscatlán, Chiltiupán, Colón, Comasagua, Huizúcar, Jayaque, Santa Tecla, Nuevo Cuscatlán, San José Villanueva, Talnique, Tamanique, Teotepeque, Tepecoyo y Sacacoyo, departamento de La Libertad; y Armenia y San Julián, departamento de Sonsonate.

El área de la zonificación ambiental cuenta con una extensión territorial de 175.6 km² y una población de 53 988 habitantes. La mayor concentración de la población urbana se localiza en el municipio de Nuevo Cuscatlán y Santa Tecla, y las cabeceras municipales de Comasagua, Talnique y Jayaque.

La cordillera del Bálsamo cuenta con un sistema de cuencas con vertientes al Océano Pacífico. Es cabecera y desarrollo de las cuencas de los ríos Acelhuate y Sucio. También se convierte en cabecera de cuencas de una gran cantidad de ríos que drenan en su mayoría al litoral.

La cordillera se considera como área frágil, en razón de su pendiente, porque está sujeta a experimentar deslizamientos de tierra durante sismos muy fuertes, así como por ser un área de recarga acuífera y cabecera de cuenca.

Las principales capas temáticas que se utilizaron para realizar la zonificación fueron: recarga hídrica, susceptibilidad a deslizamientos, erosión hídrica, amenaza por flujo de escombros, usos de suelos y Áreas Naturales Protegidas.

¿Por qué el volcán de San Salvador y la cordillera del Bálsamo?

De acuerdo con lo establecido en la Ley del Medio Ambiente el compromiso del MARN es desarrollar la formulación de la zonificación ambiental y usos del suelo para todo el país. Sin embargo, para iniciar esta tarea fueron seleccionados territorios específicos considerando la tendencia actual del crecimiento de la mancha urbana del Área Metropolitana de San Salvador, que se expande hacia zonas ambientalmente valiosas entre las que se identificaron como prioritarias el volcán de San Salvador y la cordillera del Bálsamo.

Según la zonificación ambiental y usos del suelo de la Sub Región Metropolitana de San Salvador, en los últimos años, el crecimiento y expansión de áreas habitacionales periféricas a los municipios centrales, ha provocado pérdida de suelos eminentemente rurales y afectación de áreas naturales y de zonas con potencial para el desarrollo de actividades agropecuarias.

Tanto el volcán de San Salvador como la cordillera del Bálsamo se valoran por sus características biofísicas: la cobertura vegetal predominante es el bosque de cafetal. Estos territorios prestan importantes servicios ambientales de recarga hídrica para el Área Metropolitana de San Salvador y de regulación de amenazas latentes como la susceptibilidad a deslizamientos y los flujos de escombros. Su importancia en el contexto de la conservación radica, además, en que es el hábitat de una riqueza biológica de insectos, anfibios, réptiles, aves, mamíferos pequeños, murciélagos, hongos, helechos, epífitas vasculares y árboles.

Ambos documentos están a la disposición del público en la página web de MARN: www.marn.gob.sv