Las imágenes captadas por personal de vulcanología del MARN que inspeccionan la zona y la cámara de vigilancia ubicada en el Cerro El Pacayal muestran que el volcán mantiene una fuerte desgasificación desde su cráter. Las emanaciones han sido transportadas en dirección suroeste del cráter. (Figura 1).

Figura 1. Imágenes captadas por vulcanólogos que se encontraban en la zona del volcán

Durante las últimas 24 horas, la medición de la amplitud sísmica registrada en la estación sísmica VSM ubicada a 1,700 msnm del flanco norte del volcán, ha fluctuado entre 174 a 237 unidades RSAM en su promedio hora, con una media de 221 (Figura 2).

Figura 2. Comportamiento de la vibración sísmica del volcán desde mayo 2016 hasta la fecha.

Los gases emanados del cráter del volcán son transportados por el viento hacia el suroeste, por lo que las comunidades que residen en la zona pueden percibir olor a azufre. Ante ello, se recomienda el uso de mascarillas o pañuelos húmedos cuando perciba olor a azufre y procure salir de la zona de afectación.

Este tipo de actividad del volcán puede continuar, por lo que se recomienda abstenerse de estar en la parte alta del cono debido al peligro que los materiales expulsados por una explosión puedan causar, además del riesgo respiratorio debido a las concentraciones altas de gases magmáticos en la zona cratérica.

El MARN continúa su dispositivo de monitoreo reforzado, manteniendo una comunicación estrecha con la Dirección General de Protección Civil y observadores locales. El MARN hace un llamado a periodistas y particulares a no acercarse a la parte alta del volcán, debido al grado de peligrosidad que presenta.