“Animal que venía, animal que se moría” Imprimir

Salvador Acevedo tiene cinco hijos en casa y uno en camino. Su pozo fue cerrado hoy debido a la contaminación por plomo. Cuatro pozos más se clausuraron y se señalizó la prohibición de cultivos.

“Animal que venía, animal que se moría”

El pick up azul pasó por última vez  a la par de la línea férrea justo detrás de la ex fábrica de baterías Récord. El paso está cerrado de manera provisional y al menos por los seis meses que dure la declaratoria de estado de emergencia ambiental decretado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

Camino de salida desde su casa siempre tendrá, ahora deberá ir por donde originalmente se preveía según los mapas de su lotificación. No obstante le preocupa el hecho que ahora no podrá sembrar frijol ya que su terreno está al interior de los 1,030 metros lineales donde se prohibió cualquier tipo de cultivo.

Según él, en la milpa que tenían sembrada ya habían invertido unos $150 mientras que también tenían comprado el plaguicida para el frijol que esperaban sembrar.

Para él la preocupación se multiplica en las bocas de sus cinco hijos, de entre 15 y seis años, y en el de su esposa que se encuentra en su séptimo mes de embarazo.

La familia Acevedo está dentro de la lista de los primeros que deberán ser atendidos por el Ministerio de Salud para ver si en los miembros de la familia se encuentran restos de plomo del que ya encontraron en su pozo, mismo que tuvo que ser clausurado junto a otros cuatro por tener concentraciones fuera de la norma permitida.

Además será la Secretaría de Inclusión Social la que, en reunión en la semana próxima, se encargará de velar por las personas que hayan perdido sus cultivos debido a esta declaratoria de emergencia ambiental.

“Llegamos a tener 40 animales” explica Acevedo mientras señala a dos pequeñas gallinas que comen por el solar de la casa. “No entendíamos por qué se morían los perritos que traíamos pero animal que venía, animal que se moría” relata.

Según recuerda no solo los animales de corral y domésticos padecían por esto, también las aves del lugar caían muertas sin mayor explicación.

“Antes poníamos el cerco y duraban dos meses y ya estaban todos roídos” cuenta Acevedo. “Qué casualidad que este tiene como dos años, casi lo mismo que tiene la fábrica de no funcionar” aseguró.

Después de siete años de vivir en la zona recuerdan que antes se regaba un “humo blando, como que fuera a llover se ponía, y picaba la garganta, los ojos y a mi señora le daba dolor de cabeza” dijo.

De los cinco niños solo dos han sido tratados por plomo y, según los exámenes de sangre realizados a dos de ellos, no se encontraron valores fuera de lo normal. Ahora, sin embargo, se buscan nuevos casos de población con plomo.

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales está a la cabeza de un esfuerzo multisectorial para trabajar en pro de la población afectada por la contaminación por plomo que ha sido detectada por encima de la norma en el Sitio del Niño que hasta el momento ha dejado 1,030 metros lineales de terreno aledaño a la fábrica con prohibición de cultivo, cinco pozos cerrados y tres viviendas declaradas inhabitables.