| Playas salvadoreñas soporte de la biodiversidad |
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La tortuga Carey, que anida en las costas salvadoreñas y se encuentra en peligro de extinción, es una de las muchas especies que conforman la gran biodiversidad de nuestro planeta tierra. El 2010, año que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha declarado como el año internacional de la biodiversidad, ya cuenta con la primera anidación de tortugas carey –en peligro de extinción- en las costas de la playa Los Cóbanos, en Sonsonate. Con 70 huevos de carey, el vivero donde han sido instalados está a cargo del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) en conjunto con la Fundación Zoológica de El Salvador (FUNZEL).
Según explicó Wilfredo López, encargado del proyecto Carey de la zona de Los Cóbanos, este año esperan sembrar cerca de 50 nidos con alrededor de 70 huevos en cada uno, no obstante dijo que están preparados para trabajar hasta con 80 nidos de hasta 144 huevos cada uno. Según explicó no es raro que una tortuga carey, que mide entre 62 y 94 centímetros, tenga entre 10 y 12 docenas de huevos en cada ocasión que desova por lo que los nidos se intentan recrear con similar cantidad de huevos. La importancia de esta tortuga radica en su alimentación ya que, en la zona del Pacífico se encarga de comer esponjas marinas en los arrecifes de coral y se encarga de diseminar por el lecho marino algunos nutrientes. Sin embargo, la Carey se ha visto gravemente afectada por la depredación humana a tal grado que desde 1982 fue declarada especie amenazada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés) y en 1996 fue declarada especie en peligro de extinción. Esta especie era ampliamente utilizada por su carne y también se manufacturaban diferentes productos con su caparazón. Según reportes de la UICN, Japón importaba cerca de 20 toneladas métricas –unas 19,000 tortugas- de caparazones de Carey al año hasta 1992 cuando se firmó un convenio para dejar de hacerlo y proteger la vida de esta tortuga. Esfuerzos nacionales En El Salvador también se ha tratado de entender mejor los procesos de anidación y los recorridos que hacen estas especies con la colocación de radares en algunos especímenes y poder seguir sus rutas de alimentación y anidación. En octubre de 2008 se colocaron en tres tortugas: Pajarita, Isabela y Ataco, radares que servirían para conocer qué hacían mar adentro, de lo que poco o nada se sabía.
Así, Isabela logró transmitir durante 180 días antes de que el radar se desprendiera de su espalda mientras que Ataco transmitió 427 días y pajarita lo hizo por 209 días. Las tres fueron soltadas desde la Bahía de Jiquilisco en Usulután. Los datos de este estudio aún están siendo procesados para conocer algunas de las costumbres de estos quelonios. Según López, eventos meteorológicos como los sucedidos durante Agatha pueden llegar a afectar las poblaciones de tortugas que están en los viveros ya que los cambios bruscos de temperatura pueden afectarlos. La temperatura ideal se encuentra entre los 28 y los 30 grados centígrados para asegurar la conservación de los neonatos. La tortuga Carey está amenazada no solo por los depredadores naturales, el hombre en busca de su caparazón sino por un factor característico en este tipo de tortuga. Cuando la Carey no encuentra a otra de su especie para aparearse puede hacerlo con una tortuga de otro tipo. |