Una estrategia para restaurar “La Bahía de Jiquilisco” Imprimir

“Procurar el desarrollo sostenible de los humedales” es uno de los esfuerzos estratégicos que impulsa el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), principalmente promoviendo la descontaminación del agua en esos espacios de hábitat natural.

San Salvador, febrero 2013. El Complejo Bahía de Jiquilisco es uno de los humedales de importancia internacional, según el “Convenio Ramsar”, un tratado de protección al medio ambiente que define específicamente la conservación de los humedales y el uso racional de sus recursos para los países ratificantes.

Este humedal, conocido como “La Bahía de Jiquilisco”, está ubicado en el departamento de Usulután, tiene un área estimada de 63,500 hectáreas y lo conforman seis municipios: Jiquilisco, Puerto el Triunfo, Usulután, San Dionisio, Concepción Batres y Jucuarán; y en ellos se encuentra un total de 147,549 habitantes.

Constituye la mayor extensión de agua salobre y bosque salado de El Salvador, formada por numerosos esteros y canales, barras de arena y playas, un numeroso conjunto de islas de diverso tamaño, un complejo lagunar de agua dulce y bosques estacionalmente saturados conectados con el manglar.

El humedal es habitado por la gran mayoría de aves marino-costeras del país, incluso, es el único sitio de anidación para algunas de ellas, también se han identificado especies de fauna en peligro de extinción local en ese sitio.

Este humedal desempeña una función hidrológica, biológica y ecológica apreciable para el funcionamiento natural de sus cuencas hidrográficas (Río Lempa, Grande de San Miguel y las situadas entre estos), y para el mantenimiento de su sistema costero, interviniendo en la prevención de inundaciones, protección del suelo y control de la erosión.

Además, el sitio tiene una función importante como zona de cría, alimentación, refugio y producción pesquera. De hecho, los aprovechamientos más relevantes en la Bahía de Jiquilisco son el pesquero, marisquero, camaronero-salinero, ganadería y plantaciones de coco. También es relevante para moluscos y crustáceos, entre otros.

Lastimosamente, los recursos ecosistémicos del humedal enfrentan una serie de problemáticas como la  contaminación de sus aguas, sobreexplotación pesquera, tala de árboles, cacería, agricultura extensiva y una progresiva presión de desarrollo turístico en la zona; por ello, el MARN, en coordinación con diversos actores, ha realizado un proceso para construir y determinar las acciones prioritarias de restauración ecológica en la zona.

En forma articulada e integrada, junto a diversos actores de la sociedad civil, gobierno, empresa privada y comunidades, y en seguimiento al Plan Nacional de Mejoramiento de Humedales, se identificó las líneas estratégicas para avanzar en la garantía de protección  y manejo sostenible del recurso hídrico, mediante el  saneamiento ambiental, gestión y restauración de ecosistemas, cultura ambiental,  ordenamiento territorial, vida silvestre, gobernanza y turismo.

¿Sabías
qué...?

“Íctica”: hace referencia a las especies de peces presentes en un lugar.

La fauna íctica del Complejo Bahía de Jiquilisco presenta más de 90 especies diferentes, como suele suceder en ecosistemas estuarinos donde cohabitan especies marinas y de agua dulce.

La destrucción, fragmentación y aislamiento de los bosques dulces de la Bahía de Jiquilisco ha motivado la probable extinción de varias especies de aves como son el rey zope, gavilán de pantano, águila crestada, pava, entre otros. Esta lista aumentará si no se toman medidas para conservar los ecosistemas naturales de la zona.

La Bahía de Jiquilisco constituye la mayor extensión de agua salobre y bosque salado de El Salvador, formada por numerosos esteros y canales, barras de arena y playas, un numeroso conjunto de islas de diverso tamaño, un complejo lagunar de agua dulce y bosques estacionalmente saturados conectados con el manglar.