Ministro Rosa: El Salvador ha llegado a un grado de degradación ambiental que amenaza su desarrollo Imprimir

El Salvador presenta actualmente un avanzado deterioro ambiental y al mismo tiempo es uno de los países más afectados por el cambio climático. Por ello, la Política Nacional de Medio Ambiente plantea acciones para revertir esta grave situación explica el ministro de Medio Ambiente, Herman Rosa Chávez.

Ministro Rosa: El Salvador ha llegado a un grado de degradación ambiental que amenaza su desarrollo

Una de las líneas de acción contempladas en la política es revertir la degradación de los ecosistemas y avanzar hacia una transformación radical de la agricultura, para que los cultivos sean capaces de resistir los efectos adversos del clima y también sean amigables con la biodiversidad.

Si no se restauran los ecosistemas y se utilizan nuevas técnicas agrícolas, el país seguirá enfrentando millonarias pérdidas, así como las experimentadas en los últimos tres años, que frenarán su desarrollo, aseguró el funcionario.

¿Qué importancia tiene la política nacional del medio ambiente para el desarrollo del país?

Esta es una política extremadamente importante, y esa importancia se refleja en dos hechos fundamentales. Uno, que esta política fue aprobada por el Consejo de Ministros, eso no pasa con la mayoría de políticas. Y el otro hecho es que esta fue una política que fue oficializada por el Presidente de la República, que tampoco es usual. Es importante aclarar que esta es una política de Estado, que tiene que orientar a toda la administración pública, central y municipal, en sus planes, programas y proyectos de desarrollo.

Esta política llega con retraso, porque la ley establece que tiene que actualizarse al menos cada cinco años, y la única vez que se llevó al Consejo de Ministros fue en el año 2000, esto significa que la política tenía que haberse actualizado a más tardar en el año 2005. Y eso no ocurrió, creo que es un reflejo de la escasa importancia que se le había dado a estos temas en administraciones anteriores.

Y por supuesto, el contexto que tenemos en el 2012 es muy diferente del contexto que teníamos en el año 2000. Y uno de los elementos que ahora se ven con mucha más claridad es la amenaza climática, el riesgo climático, y por eso es que el objetivo de la Política Nacional del Medio Ambiente del 2012 es revertir la degradación ambiental y reducir la vulnerabilidad frente al cambio climático.

Entonces, en ese objetivo se recogen dos elementos: uno, que se reconoce que el país ha llegado a un grado de degradación ambiental muy avanzado, que eso es una amenaza para el desarrollo del país, pero por otro lado que la degradación ambiental global expresada en el cambio climático también se ha vuelto una gran amenaza. El país enfrenta, en ese sentido, una doble amenaza ambiental, la asociada a la degradación ambiental nacional, que es la que nosotros hemos provocado, y la asociada a la amenaza climática creciente, en la cual nosotros tenemos poca responsabilidad, porque son los países más grandes, los países desarrollados, los que realmente han provocado esa situación.

Con ese diagnóstico el objetivo es revertir la degradación ambiental y reducir la vulnerabilidad frente al cambio climático, y eso supone acciones en distintos ámbitos y la política establece seis líneas prioritarias de acción.

La primera que tiene que ver con revertir la degradación de ecosistemas críticos, incluyendo los agro-ecosistemas, es decir las tierras cultivadas, y bajo esta línea se propone avanzar hacia una transformación gradual, pero radical de la agricultura, de manera que podamos tener una agricultura mucho más resistente a esta problemática climática. Se plantea también un nuevo enfoque para el desarrollo de la infraestructura y ahí hablamos de un desarrollo sinérgico entre infraestructura física e infraestructura natural, y la recuperación y conservación de ecosistemas críticos como los manglares, los humedales, etcétera.

Se plantea también una segunda línea de acción que tiene que ver con saneamiento ambiental, porque se reconoció que el país tiene una problemática muy seria de saneamiento ambiental, y bajo esa línea seguir avanzando en acciones relacionados con el manejo de desechos, tenemos un programa presidencial sobre ese tema ya, pero aquí se plantean acciones complementarias, el tema del manejo de aguas residuales.

La tercera línea tiene que ver con la gestión integrada del recurso hídrico y acá la Política lo que enfatiza es la necesidad de contar con un nuevo marco institucional para gestionar el recurso hídrico y la importancia de que se apruebe a la mayor brevedad posible la Ley General de aguas, que el Ejecutivo ya presentó a la Asamblea Legislativa.

El cuarto tema es la incorporación de la dimensión ambiental en el ordenamiento territorial, acá se trata de activar algunos de los instrumentos que ya plantea la Ley de Ordenamiento y Desarrollo Territorial junto con los instrumentos que plantea la Ley de Medio Ambiente.

La quinta línea es sumamente importante y novedosa porque tiene que ver con el desarrollo de un Plan Nacional de Responsabilidad y Cumplimiento Ambiental, en el diagnóstico se establece que una de las causas de la problemática ambiental en el país tiene que ver con la ausencia de una cultura de responsabilidad y cumplimiento ambiental y este es un programa que estamos en este momento formulando y por supuesto que la participación sobre todo del sector empresarial va a ser muy importante, y estamos en pláticas preliminares con ellos. Y finalmente el tema de adaptación al cambio climático, y aquí se definen un conjunto de temas.

Es una política que toma en cuenta la realidad ambiental que tenemos en este momento, para cuya formulación se tomó en cuenta una amplia consulta ciudadana. La política identifica líneas muy claras de actuación y pretende activar los mecanismos institucionales de coordinación, que la Ley de Medio Ambiente estableció, que tiene que ver con el Sistema Nacional de Gestión del Medio Ambiente. Y acá de lo que se trata es de alguna manera llevar la coordinación interinstitucional a otro nivel, de manera que podamos tener una gestión ambiental pública mucho más articulada, mucho más eficiente, en función de los grandes temas que plantea la política.

Mencionaba que una de las líneas estratégicas es el desarrollo de la agricultura sostenible o amigable con el medio ambiente ¿cómo planean implementar este proceso?

Primero partimos de un diagnóstico, tenemos una agricultura muy frágil, muy vulnerable, prueba son las pérdidas tan significativas que tuvimos en el 2009, en el 2010, y en el 2011, cuando todas las previsiones era que íbamos a tener cosechas récord, vino la depresión tropical 12-E, esas previsiones se fueron al suelo y tuvimos las mayores pérdidas de los últimos años.

Este año todavía no sabemos, pero estamos teniendo déficit de lluvia, y ciertamente nuestra agricultura ni está en capacidad de enfrentar excesos de lluvia, ni está en capacidad de enfrentar situaciones de déficit de lluvia.

Entonces cuando hablamos de una agricultura resiliente (capacidad de asumir situaciones límite y sobreponerse a ellas) al clima, estamos hablando de una agricultura que tiene que tener la capacidad de resistir estos extremos, y una agricultura que también no genera problemas a otros sectores, porque el problema no es solo las pérdidas que tenemos en la agricultura, es que si tenemos lluvias intensas en este momento, lo que tenemos también es una afectación en la infraestructura, en los sistemas de riego, en los manglares, por la gran cantidad de suelo que se pierde y que se arrastra, generando problemas de sedimentación o provocando que la capacidad de regulación sea tan baja que en pocos minutos después que tenemos una lluvia intensa, tenemos grandes crecidas, inundaciones.

Hemos formulado el Programa Nacional de Restauración de Ecosistemas y Paisajes, que lanzamos oficialmente en mayo, acá lo importante son las acciones interinstitucionales, por eso es que el programa lo lanzamos conjuntamente con el Ministerio de Obras Públicas y con el Ministerio de Agricultura. Y este programa lo que hace es desarrollar los tres elementos que aparecen en la primera línea de la Política Nacional del Medio Ambiente y con el Ministerio de Agricultura lo que hemos acordado es trabajar de manera conjunta en ciertos territorios.

Es un programa que va a requerir cierto tiempo para que se despliegue plenamente en todo el territorio, porque es un programa que también requiere recursos significativos, y nosotros lo estamos planteando como la principal iniciativa de adaptación al cambio climático y esperamos captar recursos externos no reembolsables de apoyo a este programa. Tenemos ya unos recursos iniciales, estamos comenzando con el capital semilla que tenemos, estamos hablando de capital humano de aquella gente que ya practica este tipo de agricultura, con el capital social que tenemos en territorio de aquellas organizaciones que están interesadas en promover este enfoque y con el capital financiero, que son aquellos recursos iniciales, relativamente pequeños, pero que nos permiten arrancar ya con acciones.

La idea es generar un efecto de bola de nieve, tanto en el involucramiento de la gente y las organizaciones, como en la movilización de recursos, de manera que nosotros esperamos que a la vuelta de un par de lustros, se haya realmente transformado los paisajes tan degradados que tenemos en este momento.

¿Qué importancia tiene este programa de restauración ante lo que usted comentaba anteriormente de las amenazas que tenemos en relación al cambio climático?

La importancia tiene que ver con que si no lo hacemos, vamos a seguir enfrentando pérdidas crecientes y eso frena el desarrollo del país, el país no puede pretender encaminarse hacia una senda de desarrollo si todos los años se está descapitalizando si todos los años se está teniendo pérdidas tan grandes, y ciertamente las pérdidas que hemos tenido asociadas a la degradación ambiental asociados al tipo de agricultura que tenemos en el país son enormes, cientos de millones de dólares en pérdidas en los últimos tres años, que podrían haber servido  para otra cosa.

Entonces nosotros, la premisa básica del programa es que si queremos sentar bases para un desarrollo resiliente en el contexto de estas amenazas  crecientes, uno de los pilares fundamentales tiene que ver con la transformación de la agricultura, sabemos que transformar la agricultura no es fácil  y por eso hablamos de una transformación gradual, pero radical. Y por supuesto que nosotros quisiéramos que fuera un proceso acelerado, pero de lo que sí no tenemos duda es que al final del proceso, tiene que ser una transformación radical de la agricultura en el  país porque es el principal uso del suelo que tenemos.

Si nos pudiera dar ejemplos de qué tipo de cambios. ¿Se refiere al uso de agroquímicos o sería una visión más de utilizar técnicas que son más amigables con el medio ambiente?

Hay cambios, tenemos estudios que muestran que el tipo de semilla que utilizas es importante. Por ejemplo, después de Stan, se hicieron unos estudios en la cuenca del Río Jiboa y  uno de los hallazgos fue que los cultivos que usaban  semillas criollas habían sido menos afectados, entonces tiene que ver con recuperar nuestro acervo genético y el Ministerio de Agricultura, a través del CENTA, también ha estado liberando variedades de semillas más resistentes a la humedad, a la temperatura.

El otro aspecto tiene que ver con cómo complejizas la parcela agrícola. Nosotros no estamos planteando que haya que dejar de cultivar granos básicos, el país necesita asegurar su seguridad alimentaria, pero en las parcelas de granos básicos tú podés combinar otros, dejar que crezcan los árboles, tener vegetación permanente, eliminar la quema. Y todo eso lo que hace es contribuir a fortalecer la producción de granos básicos, además de generar otros productos, generar leña suficiente, árboles maderables, que también pueden aprovecharse, frutales, etc.

Entonces se trata de eliminar ciertas prácticas, la quema es una de las más perniciosas, y asegurar que tienes vegetación  permanente. También el manejo del suelo, digamos, dejar los rastrojos porque eso retiene humedad, y hay estudios que muestran que este tipo de prácticas son claves también en época de sequía, porque significa de que si tienes más humedad retenida en el suelo, los cultivos pueden resistir mucho más días sin lluvia. Y luego cuando tenés mucha lluvia, pues también la pérdida de suelo es menor, porque se regula mejor esa humedad.

Entonces estamos hablando de cosas que ya son conocidas, que ya hay experiencia en el país y en la región, no estamos hablando de ciencia espacial en este caso, la dificultad que hemos tenido es que esta perspectiva no ha tenido hasta ahora un apoyo, no ha sido asumida como un tema central por el  Ministerio de Agricultura y eso es lo que está cambiando, el Ministerio de Agricultura ya está sobre todo a raíz de las grandes pérdidas que se han tenido, cada vez va asumiendo con más fuerza  este enfoque.

Por otra parte, para nosotros es importante también la conservación de la diversidad biológica y para eso es clave la reducción en el uso de agroquímicos, porque la diversidad comienza en el suelo y si tu contaminas el suelo y usas pesticidas, herbicidas, eliminas las hierbas pero también los microorganismos que están en el suelo, los insectos benéficos que son toda la base de la cadena  alimenticia de otras especies, entonces por eso hablamos de una agricultura resiliente al clima y amigable con la biodiversidad.

Y el otro aspecto del programa tiene que ver  con  cómo nos aseguramos  de que a la hora de pensar las inversiones en infraestructura, también pensamos en las inversiones que hay que hacer en las cuencas para proteger  esa infraestructura, de manera de moderar las crecidas y de moderar otro tipo de afectaciones y finalmente como nos aseguramos que ecosistemas críticos como los manglares, los humedales, que son esas zonas que se mantienen húmedas buena parte del año, los esteros, las lagunas, los lagos, cómo nos aseguramos que no se deterioran y aquí tenemos un vínculo con la agricultura. Cuando se hace uso muy intensivo de agroquímicos, buena parte de esos nutrientes van a parar a las lagunas y a los lagos, y en el proceso lo que se genera es una proliferación de ninfas, que terminan sofocando la vida dentro de las lagunas porque absorben oxigeno y en el proceso sufren otras especies, se pierde, sufre mucho la pesca artesanal.  

¿Cuál es la meta que ustedes tienen para los próximos dos años con este programa?

Lo que esperamos es dejar el programa en marcha, o sea, en general, digamos en toda la actuación ministerial, nuestro objetivo es asegurar que por un lado se sientan bases institucionales para la gestión  ambiental enérgica y responsable y por otro lado que quedan en marcha programas de gran envergadura y de gran alcance, y éste ciertamente es uno de los más ambiciosos, y nosotros creemos que de lo que se trata es de asegurar que estos procesos tan importantes se vuelvan irreversibles, porque hay una apropiación fuerte de la gente, estos son programas que solo pueden avanzar si la gente, si a nivel local hay una apropiación fuerte. Por eso es que en las etapas iniciales se ha enfatizado mucho el diálogo  territorial, y el trabajo con las comunidades.

Con respecto al anteproyecto de Ley General de Aguas, ¿cómo ha avanzado el proceso desde que lo presentaron a la Asamblea Legislativa? ¿qué posibilidades hay para su aprobación?

Nuestra ambición no es simplemente que la apruebe esta legislatura, sino que la apruebe en este semestre, en este segundo semestre. Yo creo que esto se ha estado esperando por años y el hecho de que el Ejecutivo por primera  vez en tres décadas se haya puesto de acuerdo en un anteproyecto de Ley General de Aguas yo creo que es algo importantísimo, pero además este es un anteproyecto que recoge las preocupaciones y las demandas fundamentales de muchos actores en el país y a nosotros nos llena de mucha satisfacción el saber que en la Asamblea Legislativa esto es algo que se considera prioritario, al punto que ya concluyó  la lectura del anteproyecto. Nosotros presentamos el anteproyecto el 22 de marzo, Día Mundial del Agua y a finales de junio ya la Asamblea había concluido la lectura del anteproyecto, que estamos hablando de más de 170 artículos, y la Asamblea organizó un foro en el que participamos y también participaron muchos otros actores para recoger observaciones.

Es un anteproyecto muy bien pensado, y ciertamente resuelve la problemática institucional que tenemos, que tiene que ver con un marco  muy fragmentado, muy contradictorio, obsoleto y nosotros sí estamos convencidos de que la ley permitiría dotar al país con un marco institucional moderno y eficiente y sobre todo que responde a la problemática específica que tenemos, en nuestro país estamos hablando de un recurso muy deteriorado en términos de su calidad, pero también es uno de los países en América Latina que más serios  problemas tiene de disponibilidad, sobre todo en la estación seca, donde hay zonas en que enfrentamos situaciones muy graves de estrés hídrico, y por otro lado en la estación lluviosa, todo lo contrario, con excesos  que provocan inundaciones.

Hay conflictos por el uso y el anteproyecto de alguna manera  tiene que lidiar  con  esa situación y nos ofrece una propuesta institucional de gestionar el recurso de mejor manera, ciertamente en este momento tenemos una crisis institucional con respecto a la gestión del sector hídrico y esa también es una de las causas del deterioro del recurso.

¿Cuál es la importancia de esta ley en relación al derecho humano al agua? La Asamblea ya aprobó una reforma constitucional para incluirlo en la Carta Magna.

La Asamblea no ha ratificado todavía la reforma, pero si la Asamblea aprueba esta ley, la ley establece ese principio y no solo establece el derecho humano al agua, sino que también esto lo traduce en orientaciones específicas, por ejemplo, hay un articulo que establece los usos prioritarios del agua y ahí se establece claramente que el primer uso y el que tiene que garantizar por encima de todos los otros es el consumo humano.

Entonces, justamente esta ha sido una reivindicación muy fuerte de muchas organizaciones sociales, y hay otros aspectos también que se han recogido, por eso es que una de las virtudes que tiene este anteproyecto es que no tiene una oposición cerrada de ningún sector, hay preocupaciones y eso es obvio que tiene que ser así, pero en general nosotros esperamos que esta ley pueda ser aprobada por la Asamblea básicamente en los términos que ha propuesto el Ejecutivo. Y suponemos que cuando llegue ese momento va a ser apoyada con los votos de todas las fracciones. Este también es un tema de Estado. Estamos muy optimistas, al menos las señales que hemos recibido hasta el momento es que el proyecto recoge preocupaciones fundamentales que no habían sido atendidas en muchos años.

Recientemente participó en la Cumbre Río+ 20, en la cual hizo un llamado a la comunidad internacional a contribuir para que Centroamérica pueda impulsar políticas de adaptación al cambio climático, ¿qué avances hay en este sentido en la región?

El tema de adaptación del cambio climático es un tema que se discute sobre todo en las cumbres de cambio climático, y ahí El Salvador ha jugado un rol de liderazgo muy importante en el sentido de enfatizar los costos que para el país y la región está ya teniendo el cambio climático, buscando también el reconocimiento de El Salvador y la región como países altamente vulnerables.

La Cumbre de Río era una cumbre mucho más amplia, porque en el 92 se establecieron los tres  grandes pilares para el desarrollo sostenible, el pilar ambiental por supuesto, pero también el pilar económico y el pilar social. Entonces, las discusiones más fuertes tenían que ver con la dimensión económica, las transformaciones que hay que hacer en la economía para asegurar el desarrollo sostenible. Y en ese marco, habían propuestas que al final resultaron bastante controversiales, por ejemplo con la producción de economía verde y para muchos países en desarrollo detrás de este concepto, aparentemente atractivo, había riesgo de que se introdujeran elementos que más bien podían amenazar el desarrollo de los países en desarrollo, valga la redundancia.

Había propuestas para definir objetivos de desarrollo sostenible y de nuevo ahí había preocupaciones de que si este proceso no se planteaba adecuadamente podría ser contraproducente y había el interés de los países en desarrollo de que no nos olvidáramos de los principios y compromisos que se plantearon hace 20 años, sobre todo porque en otros espacios se ha visto que hay un esfuerzo sistemático de alejarse de esos principios. Entonces, para los países en desarrollo es importante antes de abrir nuevos ámbitos de discusión y nuevas esferas de trabajo, el reafirmar esos principios y compromisos. Y esta fue la parte más complicada de la negociación y al final lo que se logró fue, un poco a regañadientes de algunos países, reafirmar tal vez no con la fuerza que algunos países en desarrollo querían, pero si reafirmar esos principios y compromisos y definir una hoja de ruta para avanzar en los otros temas.

El balance de Río es bastante modesto, pero importante, el gran riesgo que enfrentábamos era la posibilidad de un gran retroceso y eso se evitó, pero Río+20 no representa un gran avance respecto a Río 92, pero si era importante asegurar de que no se tomara la excusa de la crisis mundial para retroceder y ciertamente cuando uno hace una evaluación de lo que se prometió en Río en el 92, uno dice, en realidad no se tuvieron los avances que se esperaban y por lo tanto reafirmar aquellos principios y aquellos compromisos si es extremadamente importante.

Es un buen reflejo de la situación tan complicada que tenemos a nivel mundial en este momento, cuando lo que tenemos que celebrar es que no hubo un gran retroceso, ciertamente en otros contextos uno diría ese es un gran fracaso, pero en este contexto, eso es un logro.

El Salvador es uno de los países más vulnerables al cambio climático, ¿qué puede hacer la ciudadanía para aminorar estos riesgos que enfrentamos?

Aquí es donde cobra importancia la Política Nacional de Medio Ambiente, como política de Estado y nosotros estamos haciendo un gran esfuerzo para asegurar que esta política deje de verse como una política de gobierno y que la ciudadanía la asume como política propia. Aquí están las orientaciones básicas de lo que tenemos que hacer en todos los ámbitos, necesitamos que los productores agrícolas se apropien de esta política, necesitamos que los empresarios, que son quienes al final terminan realizando gran parte de las inversiones en el país, se apropien de la política de manera que sus inversiones en vez de generarnos un mayor riesgo climático lo reduzcan, necesitamos una ciudadanía informada que también exige otro tipo de estándares, necesitamos asegurar que cuando pensamos los asentamientos humanos tomamos en cuenta esta realidad y que a la hora de pensar su ubicación o la tecnología o los diseños, tomamos en cuenta esto. Entonces acá es clave también el esfuerzo de los medios y nosotros cuando pensábamos esta política tratamos de hacer formulaciones muy simples y muy claras.

Y nosotros esperamos que a medida que pasen los meses la gente tenga esto como una referencia fundamental y que el resto del Estado también a la hora de pensar sus propuestas se asegure de que esto es parte de su marco de referencia.

Todavía falta una fase en este proceso que es la formulación de la Estrategia Nacional de Medio Ambiente y su plan de acción, y ahí lo que queremos es asegurarnos de que esa estrategia refleje compromisos de todas y todos. Ya con la política aprobada, este es el proceso que queremos desarrollar de nuevo, lo que nos interesa acá es que al final de esta gestión todos estos procesos ya estén en marcha y con una fuerte apropiación de la gente, de manera que eso le  facilite el trabajo también a la próxima administración, que por lo menos en sus primeros dos años, al menos en este ámbito, pueda darse el lujo de navegar en piloto automático, porque la dirección esta muy bien marcada.