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“El Salvador logró lo que buscaba” PDF Imprimir E-mail

La reciente cumbre mundial de cambio climático finalizó con sabor agridulce. Se planteó la creación de un fondo multimillonario al que El Salvador podrá acceder, pero respecto a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero solo hubo fracaso.

Por German Rivas/LPG

FOTOS DE  LA PRENSA/Ángel Gómez

En la XVI Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cancún, México) se acordó crear un fondo por $30,000 millones para los países en desarrollo más vulnerables. El Salvador podrá entrar al grupo de naciones que recibirían recursos para implementar medidas de adaptación. Bolivia no permitió que las modificaciones a los textos se tomaran por consenso. El gran tema ausente: nuevos compromisos bajo el Protocolo de Kyoto.

Previendo pocos avances en la cumbre, ¿qué balance se obtiene?

Antes de ir a Cancún nos fijamos nuestras metas como país. Anticipábamos que en el tema de mitigación –es decir, compromisos para reducir emisiones de gases de efecto invernadero– se iba a avanzar poco, porque las posiciones estaban muy distantes.

¿Hubo nulo o poco avance?

Hubo pequeños acercamientos; no se mató al Protocolo de Kyoto, pero tampoco se tomaron decisiones respecto al segundo periodo de compromisos, porque los actuales terminan en 2012 y algunos países no quieren asumir un segundo período. Sabemos que Estados Unidos (EUA) no es parte del protocolo. Para algunos, es necesario avanzar hacia un nuevo instrumento legal que incorpore a EUA, China e India.

Pero son potencias que no quieren...

Pero hay pequeños movimientos.

¿Para un nuevo instrumento?

Sería bajo un nuevo instrumento que incorpora a EUA y otros países. No esperábamos que en Cancún se lograra un compromiso legal de esa naturaleza, pero obviamente tampoco queríamos que se le diera muerte al único instrumento legalmente vinculante que tenemos en este momento. Hay una decisión en Cancún que básicamente es extender el mandato al grupo de trabajo especial que está abordando el protocolo para que complete su trabajo lo antes posible, pero no dice cuándo para que no vaya a generar un vacío entre el período de compromiso actual y el siguiente. Si en Durban, Sudáfrica, no hay acuerdo, la única posibilidad que habría es la siguiente cumbre –que todavía no sabemos si será en Qatar o Corea del Sur– para definir los compromisos del período 2013 en adelante. Supongo que la expectativa que tienen algunos países es que para Sudáfrica se avance un poco más en la otra vía de negociación, que es el grupo especial de cooperación a largo plazo, donde sí participa EUA, y que China e India se muevan en el sentido de aceptar compromisos.

Antes de viajar a Cancún, usted dijo que por los temas en los que se avanzaría poco El Salvador apostaría por otros.

Exacto, y le habíamos apostado al tema de adaptación y al de financiamiento. También dije que en esos temas quedar fuera de la categoría de países altamente vulnerables no era negociable para nosotros. Los resultados no se logran con la declaración política, es un trabajo de hormiga por hacer. Y en estos temas el trabajo de negociación no era con los países desarrollados, sino entre los países en desarrollo, porque en los textos que se traían de (la cumbre de 2007 en) Bali se hablaba de que en el apoyo a la adaptación en cambio climático había que priorizar a los países más vulnerables. Y se decía: especialmente los menos desarrollados, pequeños estados insulares y África. Para nosotros, esa redacción era problemática porque nos dejaba fuera, pero se adoptó un texto. El único país que no aceptó ninguna decisión fue Bolivia, pero todos los otros respaldaron y creo que va a ser muy difícil que se anule. (Se acordó) que la adaptación es un reto que enfrentan todas las partes y que una acción ampliada y cooperación internacional se requieren urgentemente para habilitar y apoyar en la implementación de acciones dirigidas a reducir la vulnerabilidad en los países en desarrollo, tomando en cuenta las necesidades urgentes e inmediatas de aquellos países en desarrollo que son particularmente vulnerables. Es un texto abierto que permite incluir a todos los países que tienen una condición de alta vulnerabilidad.

¿Se eliminan entonces las clasificaciones?

En este párrafo. Luego, en el párrafo de financiamiento, dice: toma nota del compromiso colectivo por parte de los países desarrollados para proporcionar recursos nuevos y adicionales, incluyendo inversiones a través de las instituciones internacionales en un aproximado de $30,000 millones para el período 2010-2012, con una asignación balanceada entre adaptación y mitigación. Luego viene la frase clave: el financiamiento para adaptación priorizará a los países en desarrollo más vulnerables. Y en vez de decir “especialmente”, dice “tales como”. Nos toca mostrar que en esos otros estamos nosotros. Luego, en el financiamiento a largo plazo se elimina toda referencia, porque dice: “(...) fondos nuevos serán proporcionados a los países en desarrollo tomando en cuenta las urgentes e inmediatas necesidades de países en desarrollo que son particularmente vulnerables a los efectos adversos del cambio climático”. Entonces, son palabritas; pero llegar a eso supuso negociaciones difíciles con los pequeños estados insulares, los representantes de países menos desarrollados, con países de África que sentían que habían ganado ya un espacio. Pero al final estaban conscientes de que no podían bloquear un acuerdo. Sentimos que en balance hay un avance significativo con relación a Copenhague, en varios sentidos: este no fue un acuerdo negociado por cuatro o cinco países, participaron muchísimos. Eso se reflejaba en el ambiente. La gente no se sentía excluida, como en Copenhague, y esto ha salvado al proceso multilateral porque hacia y después de Copenhague había un poco la idea de que era imposible lograr cosas sustantivas en el marco de Naciones Unidas, porque todos los países tienen voz.

Pero algunos consideran que a nivel global lo sustantivo es el Protocolo de Kyoto.

Depende de cómo lo veamos. En mi discurso lo decía: podemos y debemos lograr acuerdos sustantivos en adaptación, financiamiento y tecnología; pero si no avanzamos para lograr acuerdos en el tema de mitigación, podemos llegar a un punto de inflexión donde la irrupción del clima va a ser tal que no habrá adaptación posible y cualquier cosa que hagamos va a quedar anulada. Reconozco que hay que avanzar en aquello, porque si no la adaptación cada vez será más costosa y pueda ser que en ciertas áreas a lo mejor no sea posible. De alguna manera, se está reconociendo en los textos que ya tenemos migrantes climáticos, que hay desplazados por problemas del clima y que en algunos casos habrá que relocalizar poblaciones. Algunos pequeños estados insulares ya están pensando que a lo mejor será necesario relocalizar a toda su población, quiere decir de que ahí no hay adaptación posible. Ahora, el que una cosa sea clave y urgente no quiere decir que se va a llegar a acuerdos... y justamente esta es la parte más difícil. Que no haya habido avances sustantivos en mitigación no quiere decir que vamos a despreciar los acuerdos en adaptación y financiamiento.

¿El Salvador logró entonces lo que buscaba?

El Salvador logró lo que buscaba.

Pero Bolivia no apoyó, y usted hablaba antes de acuerdos por consenso.

Se ha sentado un precedente en Cancún, en el sentido que consenso no se ha entendido como unanimidad y ese fue el argumento de la presidenta (de la Convención). Mi sensación es que para el resto de países este es un acuerdo y nosotros lo asumimos.

La Mesa Permanente para la Gestión de Riesgos en El Salvador reconoce que se ha avanzado en la parte de financiamiento, pero señalaba que no se sabe de dónde van a salir los $30,000 millones ni quién los va a manejar. Como que no está claro qué se logró.

Viene el proceso de diseño de todos estos mecanismos y hay términos de referencia para eso. El Anexo III establece los términos de referencia para el diseño del Fondo Climático Verde y hay un acuerdo que establece un comité de transición que estará a cargo de este diseño. Este comité va a tener 40 miembros, de los cuales 15 son de países desarrollados y 25 de países en desarrollo. América Latina y el caribe tienen siete miembros. El compromiso que hubo fue darle el rol interinamente (para manejar el fondo) al Banco Mundial, que le tiene que responder a la junta directiva del Fondo Climático.

¿Centroamérica estuvo unísona en Cancún?

El esfuerzo que nosotros logramos no fue como SICA (Sistema de la Integración Centroamericana), sino con los países altamente vulnerables que incluía a Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Para Sudáfrica nos queremos asegurar que tenemos una agenda que podemos empujar en serio como SICA.

¿Cuál fue el ambiente en general en Cancún?

Valoro muchísimo el ambiente que se dio, estuve en Copenhague y el ambiente era altamente tóxico y en Cancún habían momentos tensos pero no ese malestar. Creo que México se anotó un gol por el manejo que hizo, y sentó precedentes importantes al permitir una metodología de trabajo que permitía una mayor inclusión y transparencia en el proceso, y todo dentro del marco formal cuestionado de Naciones Unidas.

 
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