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A simple vista parecía entender lo que decía en el volante que tenía en sus manos, pero cuando su madre le ofreció una botella plástica, perdió el interés, dejó el papel a un lado y comenzó a sacudir un envase para ver como se movía el agua en su interior.
A sus 2 años, Nestor Antonio Arévalo, seguramente no entendía qué estaba haciendo sentado junto a su madre en medio de un mar de gente que se había reunido el viernes pasado en la Escuela del Sitio del Niño.
La contaminación por plomo invadió el suelo de ese lugar mucho antes que él naciera, y ahora su familia y el resto de niños del cantón, viven en un sitio declarado bajo estado de emergencia ambiental.
Pero a Nestor no parece asustarle la situación. Su inocencia infantil se refleja en su rostro sonriente y juguetón, el mismo que se refleja en decenas de niños más que corretean a su alrededor.
Su madre, Sonia Barahona, está atenta de todas las recomendaciones que las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y de sobre las acciones que se realizarán en la zona, para evitar que el plomo siga amenazando la salud de los habitantes.
Aunque el tema de la contaminación por plomo no es una noticia nueva, asegura que ninguno de los 6 miembros de la familia se ha hecho pruebas médicas, pero ahora más que nunca, tomará sus precauciones para evitar que el pequeño Nestor tenga contacto directo con la tierra. |