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San Salvador, 8 de junio de 2012. Dos cocodrilos que permanecían en cautiverio en distintos lugares del país, fueron liberados este mediodía por técnicos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en el Área Natural Bahía de Jiquilisco, en Usulután.
Uno de los reptiles, el de mayor tamaño (2.74 metros de largo), fue decomisado el pasado 8 de mayo en el Parque El Recreo, en San Martín y el otro fue decomisado hace dos semanas a su propietario, quien lo mantenía como mascota en una vivienda de San Francisco Javier, en Usulután.
Ambos reptiles recibieron atención veterinaria, uno en el Parque Zoológico y el otro en el Centro de Resguardo de la Geo en Berlín.
Los animales fueron trasladados hasta Puerto Parada, donde posteriormente fueron transportados en lancha hacia el sector conocido como Puerto Barillas, donde se pudo evidenciar la presencia de otros animales de la misma especie.
La llegada de estos animales despertó la curiosidad de los habitantes de Puerto Parada quienes se arremolinaron alrededor de los cocodrilos para apreciarlos de cerca. Una imagen típica a la que ya están acostumbrados los lugareños que navegan a diario entre el bosque de manglar.
Estas especies están en peligros de extinción y se calcula que en el país hay menos de 200 que se reparten entre el área El Icacal, Barra de Santiago, Los Cóbanos, Zapotitán y Jiquilisco, en este último se calculan alrededor de cien de estos reptiles.
El más pequeño, el que medía 1.54 metros de largo, fue el primero en tocar el agua. Su cuerpo pareció inmóvil por unos segundos. Los técnicos sobre la lancha murmuraban que podría estar confundido, pues era la primera vez que estaba en su ambiente natural.
Pero poco después su enorme cola serpenteó y sus patas comenzaron a moverse en sentidos opuestos abriendo surcos entre el agua, donde poco después se hundió perdiéndose de la vista.
El segundo, aun sobre la lancha olfateó la libertad y comenzó a moverse sin lograr soltarse de los lazos que lo sujetaban a la tabla. La lancha avanzó y ancló. Era más pesado. Seis hombres sujetaron el enorme cuerpo que superaba las 300 libras.
Un par de minutos después comenzaron a soltar las sogas y en posición hacia el agua, el enorme reptil se deslizó suavemente hacia la libertad. |