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El financiamiento climático al igual que los temas de adaptación y mitigación es de gran relevancia para todos los países, en especial para los países en desarrollo. En la Convención existe un reconocimiento “que la naturaleza mundial del cambio climático requiere la cooperación amplia posible de todos los países y su participación en una respuesta internacional efectiva y apropiada, de conformidad con sus responsabilidades comunes pero diferenciadas” (CMNUCC, 1992). El mecanismo financiero constituye un instrumento clave para hacerle frente a las adversidades del cambio climático. El financiamiento climático es fundamental debido a las grandes inversiones que se requiere para hacer efectiva los procesos de adaptación y la reducción significativa de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Mecanismo Financiero

La Convención determina en su Art. 11 los mecanismos financieros para que los países posean “a titulo de subvención o en condición de favor para, entre otras cosas, la transferencia de tecnología”. Su funcionamiento está encomendado a varias entidades internacionales. Las Partes que son países desarrollados (las Partes del anexo II) deben proporcionar recursos financieros a aquellas que son Partes en desarrollo para aplicar la Convención. En ese contexto y con el fin de facilitar esta asistencia, la Convención estableció un mecanismo financiero para suministrar fondos a las Partes que son países en desarrollo. El mecanismo financiero rinde cuentas a la Conferencia de las Partes, la cual decide sus políticas sobre el cambio climático, sus prioridades programáticas y los criterios de admisibilidad relacionados con la Convención.

Fuentes de Financiación

En el marco de la Convención, el funcionamiento del mecanismo financiero se ha encargado de manera permanente al Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM); (http://www.thegef.org/gef/) además, estableció tres fondos especiales: el Fondo especial para el cambio climático (FECC), el Fondo para los Países Menos Adelantados (Fondo PMA) y el Fondo de Adaptación, (https://www.adaptation-fund.org/) este último en el marco del Protocolo de Kyoto. Se resalta que todos estos fondos ya están en funcionamiento.

En la Conferencia de las partes 16 realizada en Cancún 2010, se creó el Fondo Verde para el Clima (GCF) –por sus siglas en inglés– como entidad encargada del funcionamiento del mecanismo financiero de la Convención en virtud del artículo 11. El GCF (http://gcfund.net/home.html) tiene como propósito, apoyar proyectos, programas, políticas y otras actividades en países en desarrollo; para ello contará con 100 mil millones dólares anuales para el año 2020. Se determinó que los activos serán administrados por un fiduciario, siendo el Banco Mundial el invitado por la Conferencia de las Partes para actuar como administrador provisional, sujeto a una revisión tres años después de puesta en funcionamiento el Fondo.

En la actualidad y como resultados de los acuerdos en DOHA 2012, se seleccionó Incheon, República de Korea como anfitrión del Fondo

Más información al respecto ver: http://unfccc.int/focus/finance/items/7001.php

El financiamiento climático no se reduce a las esferas oficiales de la Convención, esta se extienden a un conjunto de instituciones regionales y mundiales, entre estas destacan:

a) International Finance Corporation (IFC);

b) Banco Mundial; http://climatechange.worldbank.org/

c) Inter-American Development Bank; http://www.iadb.org/en/topics/climate-change/climate-change,1448.html

d) Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE)

De igual manera hay fondos disponibles bajo la modalidad Fondos Bilaterales de países.

Gestión del Financiamiento

El Salvador por los altos niveles de vulnerabilidad que posee ante los impactos del cambio climático, en especial ante los eventos extremo que en los últimos años han acelerado su ritmo de ocurrencia[1]; ha obligado al gobierno y la sociedad civil, a poner especial atención a la manera de cómo debe enfrentar los recurrentes daños que provocan y dejan estos eventos. El problema se acentúa, cuando producto de los modelos de desarrollo adoptados en el pasado, han generado una condición de fragilidad mayor, elevando por tanto sus niveles de exposición y por consiguiente la probabilidad mayor de pérdida humana y productiva.

Sobre dicho condición el MARN junto a la Secretaría de la Presidencia (ST) están coordinando e impulsando el Comité de Cambio Climático (CCC)[2] y el Comité Interinstitucional de Financiamiento para el Cambio Climático (CIFCC)[3], respectivamente. Que entre otras cosas, pretenden desarrollar capacidades institucionales y operativas, para hacer efectiva en el país el financiamiento del cambio climático. Entre los primeros frutos se encuentra la estructuración de la hoja de ruta para la eficacia de las finanzas del clima en El Salvador, desarrollada en el documento “Cómo superar las barreras a las finanzas del clima – Lecciones de El Salvador”.


[1] En el pasado el país apenas experimentaba un evento extremo cada 10 años, ahora, estas se han acentuado y pasan de 1 hasta 7 eventos extremos.

[2] Constituye un mecanismo de articulación política de inicialmente cuatro carteras, tres de los que constituyen la vanguardia en políticas y práctica del cambio climático (MARN, MAG, y MOP).

[3] Agrupa a 18 ministerios e instituciones gubernamentales a nivel técnico, a través de referentes institucionales provenientes en su mayoría de Direcciones y Unidades de Cambio Climático, Ambiente y Cooperación.