Estrategia de Restauración de Ecosistemas y Paisajes


La vulnerabilidad de El Salvador frente a los impactos del cambio climático incide en una amplia gama de ámbitos de la vida: en la movilidad de las personas, la salud, la producción agrícola y la seguridad alimentaria, la construcción y el desarrollo de los espacios urbanos y asentamientos rurales, la infraestructura física de conectividad vial, por mencionar algunas consecuencias.

Entender los distintos tipos y niveles de vulnerabilidad, en términos de su exposición, sensibilidad y capacidad de respuesta de la población e instituciones frente a los efectos e impactos generados por el cambio climático es una tarea fundamental y compleja para la sociedad y el Estado, que no se puede subestimar.

Al tener El Salvador la densidad poblacional más alta en el hemisferio y un territorio altamente deforestado, se aumenta el alcance del impacto de los eventos climáticos extremos, al poner en riesgo a casi el 90% de la población, el 95% del territorio nacional y el 90% del PIB. (Germanwatch, 2010). Adaptarse a estos eventos es urgente para El Salvador, si pretende, no solo buscar reducir los riesgos asociados al cambio climático, sino también revertir la degradación ambiental que sufre la mayor parte del territorio y los ecosistemas que lo conforman.

Para lograr revertir la degradación ambiental y reducir la vulnerabilidad del país frente al cambio climático se plantea esta propuesta de restauración con acciones iniciales que involucran no solo al MARN sino a otros actores del Estado y de la sociedad en general.



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9 agosto, 2018