Escenarios Climáticos


Según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático – IPCC (por siglas en inglés), los escenarios climáticos son descripciones coherentes y consistentes de cómo el sistema climático de la Tierra puede cambiar en el futuro.

Los escenarios son utilizados como base para el planeamiento estratégico y pueden requerirse para:

  • Ilustrar el cambio climático (en términos del clima presente).
  • Proyección de las consecuencias potenciales del cambio climático, como por ejemplo, estimar el cambio futuro de la vegetación natural e identificar especies en riesgo.
  • Planeamiento estratégico ante riesgos de incrementos de nivel del mar y de inundaciones.
  • Desarrollar políticas de control de las emisiones y de adaptación.

Para el caso de El Salvador, en el año 2010 y en el marco del desarrollo del proyecto Segunda Comunicación Nacional de Cambio Climático se elaboraron Escenarios Climáticos el cual reúne las características siguientes:

  • Climatología 1980 a 2000, la cual sirve como línea base.
  • Resolución 0.5° X 0.5°.
  • Familias A2 y B2.
  • Modelos: ECHAM 5, GFDLR 30, CM 2.O y HADGEM 1.

Usando el método “spline” a partir de datos del período de 1980 a 2000 se ha generado un mapa de temperatura media anual (ver Figura). Los datos provienen de una serie histórica de 22 estaciones climatológicas.

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Es importante destacar que la temperatura promedio en El Salvador aumentó 1.3 °C con relación a la temperatura promedio de la década de los cincuenta del siglo pasado y que el mayor aumento se dio a partir de los años noventa. Así la temperatura promedio pasó de 24.2 °C en el periodo 1950-1959 a 25.5 °C de 2000-2006.

Para El Salvador, la iniciativa ECCCA (Economía del Cambio Climático en Centroamérica) estima para el 2100 un aumento probable de 2.6°C bajo el escenario B2 y de hasta 4.7°C bajo el escenario A2, tomando como base la climatología del período 1980-2000. Para el 2030 en ambos escenarios se proyecta un cercano a 1°C y a partir de este corte, los dos escenarios se van diferenciando, con mayores aumentos en A2.

En cuanto a la precipitación el escenario B2 prevé un aumento en los próximos años de un 5%, una posterior reducción de entre -3% y 0% hasta 2070 y una reducción del 11% para finales del siglo. Bajo el escenario A2, la precipitación anual en las próximas décadas podría reducirse entre -3% y -1%, pero luego las reducciones son más severas alcanzando más del 15% para 2050 y 2070 y más del 30% para finales de siglo. En ambos escenarios el modelo Hadley estima reducciones incluso mayores.

Se prevén además, cambios en la distribución de la lluvia a lo largo del año. En las próximas dos décadas puede haber más lluvia al principio de la época lluviosa y la misma o menor cantidad que la actual en el periodo post canícula. A más largo plazo, la época de lluvia podría acortarse a casi la mitad de la actual. En el escenario más pesimista, la temporada de lluvias podría no iniciarse de forma significativa hasta julio o agosto, lo que conlleva serias implicaciones en la disponibilidad de agua para la producción agrícola e hidroeléctrica.

Referente al aumento del nivel del mar, en las últimas seis décadas el nivel medio del mar aumentó aproximadamente 7.8 cm, a una tasa promedio de 1.3 mm por año. Con respecto al oleaje, se han detectado cambios en la altura media de las olas de 28 cm (4.7 mm por año) con cambios en el entorno de 0.12º N/año en la dirección media de la energía del oleaje y por encima de 20 cm en las alturas de ola extremas en las últimas tres décadas (aproximadamente 2 cm por año).

En el futuro, el aumento de la intensidad de las olas extremas, de hasta 1 cm/año, junto a un nivel del mar en ascenso, provocará daños en zonas que actualmente no se ven afectadas o aumentará la frecuencia en aquellas que ya lo están. Es necesario recordar que hasta 25,000 personas se sitúan en el primer metro de elevación del litoral salvadoreño. De igual modo, los riesgos de estos extremos para instalaciones marinas o infraestructuras en el mar, como puertos o estructuras para la acuicultura pueden ser significativos y dignos, al menos, de consideración

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2 Julio, 2013