Costa salvadoreña afectada por la erosión


San Salvador, 2 de noviembre de 2017. Durante los últimos 68 años, la playa El Espino ha retrocedido más de 144 metros de línea costera. Esta tendencia muestra que la zona sigue un proceso irreversible que podría, en los próximos 30 años, eliminar casi toda la mitad oriental de la playa.

Diversos estudios realizados por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) muestran que la costa del país, a excepción de la Barra de Santiago y el Golfo de Fonseca, está enfrentando condiciones de erosión de diversas magnitudes.

Según Haydée Beltrán-Mayorga, especialista en geomorfología de ríos y playas del MARN, esta problemática se debe a diversos factores, entre los que resaltan el tipo de material de una playa, la interacción de los fenómenos marinos, hidrometereológicos, extracción de materiales pétreos de los ríos y la deforestación.

“Cuando hay eventos meteorológicos extremos, las olas aumentan su tamaño y velocidad, por lo que, al impactar en la línea costera, pueden modificar el perfil de las playas e incrementar tanto los efectos de la erosión como la de la sedimentación”.

Un ejemplo de este fenómeno es lo ocurrido en el 2015. En mayo de ese año, un oleaje extremo erosionó diversos puntos a lo largo de la costa y entre ellos destruyó, en el caso de playa El Espino, la calle principal de acceso, así como numerosas viviendas y locales turísticos.

En el caso de la actividad humana, la pérdida de línea de playa puede estar condicionada a las acciones efectuadas sobre los ríos y playas. “Las presas retienen una gran cantidad de sedimentos que no llegan a la costa, la construcción de instalaciones sobre la playa y las dunas, la eliminación de manglares y zonas de amortiguamiento y la extracción de arena también causan cambios en la zona costera”, comentó.

Para evitar las pérdidas humanas y materiales, concluyó la especialista, es necesario el ordenamiento del territorio que permita tener un mayor control sobre las actividades que se realizan en la línea costera.

Estas declaraciones las brindó en el Congreso de Ingeniería y Arquitectura (CONIA) 2017 donde especialistas de la Dirección General del Observatorio Ambiental del MARN impartieron charlas sobre evaluación y susceptibilidad de deslizamientos, modelación hidrológica, amenazas volcánicas, gestión del agua y balance de Áreas Naturales Protegidas.

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1 noviembre, 2017